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Artículos científicos

 

Del ¿Por qué no te callas? al ¿Por qué no vamos a la playa? La comunicación para la paz a la luz de procesos interactivos entre el rey Juan Carlos I de Borbón y el presidente Hugo Chávez y su cobertura mediática

 

From: why don't you shut up? To: why don't we go to the beach? Communication for peace in the light of interactive processes between Juan Carlos I, King of Spain, and President Hugo Chávez and their media coverage

 

Francisco José Alfaro-Pareja

 

Universitat Jaume I, Castelló, España. Correo electrónico: franciscoalfaropareja@gmail.com

 

Recepción: 10 de julio de 2009.
Aprobación: 29 de marzo de 2010.

 

Abstract

This article analyzes some characteristics of Communication for Peace, using the study of two specifics processes of interaction between the Heads of State of Spain and Venezuela, Juan Carlos I de Borbón and Hugo Chávez, for its understanding: their meeting in the Ibero-American Summit of Heads of State and Governments, celebrated in Santiago de Chile, in November 2007 and their meeting in the Miravent Palace of Mallorca, in July 2008. All of this to analyze the elements which helped to increase the political conflict (from the famous phrase Why don't you shut up?) and those that helped to regulate it by pacific means using Communication for Peace. Additionally, I will revise the manner in which the mass media processed this item of news and if they helped to promote violence or peace.

Key words: performative reason, ethic of discourse, cordial reason, epistemological change, communication for peace.

 

Resumen

Este artículo analiza algunas de las características de la comunicación para la paz, a través del abordaje de dos procesos específicos de interacción entre los jefes de Estado de España y Venezuela, Juan Carlos I de Borbón y Hugo Chávez: su encuentro en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica celebrada en Santiago de Chile en noviembre 2007 y la reunión sostenida en el Palacio de Miravent en Mallorca en julio de 2008. Todo ello a fin de analizar los elementos que potenciaron el conflicto político (a partir de la famosa frase ¿Por qué no te callas?) y aquellos que ayudaron a regularlo por vías pacíficas mediante la comunicación para la paz. Adicionalmente, analizaremos la forma en que estas noticias fueron cubiertas por medios masivos de información y su actuación para la promoción de la violencia y de la paz.

Palabras clave: razón performativa, ética del discurso, razón cordial, giro epistemológico, comunicación para la paz.

 

A modo de introducción

A veces no somos conscientes de que las cosas que decimos y la forma como las decimos generan efectos sobre las personas que nos escuchan. Decir —de alguna forma— es hacer. Muchos de los conflictos, en los cuales se potencia la violencia, son producto de una mala utilización de la palabra en los procesos interpelativos. Al contrario, la buena utilización de la palabra, tanto en el fondo como en las formas, potencia las regulaciones pacíficas.

En la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica celebrada en Santiago de Chile, en noviembre de 2007, fuimos testigos de uno de los procesos interpelativos más sonados de los últimos años en el mundo político. El jefe de Estado español, el rey Juan Carlos I de Borbón, mandó a callar públicamente y en plena reunión al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

La frase ¿Por qué no te callas? dio la vuelta al mundo. Los medios audiovisuales y escritos estaban allí, pero su labor será muy cuestionada. ¿Por qué una Cumbre con tres días de duración (del 8 al 10 de noviembre de 2007), que dio como resultado una declaración conjunta de 24 puntos con un profundo contenido social, con más de 22 reuniones preparatorias efectuadas a lo largo de todo ese año, partiendo del mes de enero, sin contar todos los preparativos, llamadas telefónicas y encuentros técnicos y diplomáticos, será sólo recordada por las mayorías por la famosa frase pronunciada el 10 de noviembre?

En este artículo se abordan dos temas fundamentales. En primer lugar, se analiza la comunicación para la paz, tomando como ejemplo para su comprensión el abordaje de los procesos de interacción entre el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el rey de España, Juan Carlos I, entre noviembre de 2007 y julio de 2008, a fin de comparar las consecuencias de dos procesos interpelativos en la generación de un conflicto y en su gestión por vías pacíficas.

En segundo lugar, se examina la influencia que ejercen los medios informativos en la promoción de la violencia y de la paz, ocupando como ejemplo la forma en que la prensa abordó y destacó la interpelación entre ambos jefes de Estado en la Cumbre de Santiago de Chile de noviembre 2007 y en la reunión de reconciliación del Palacio de Miravent en julio de 2008. Para ello se tomará como muestra cuatro medios impresos digitales de diversa tendencia: dos de Venezuela y dos de España.

La intención de este estudio no es hacer un análisis exhaustivo, sino más bien un acercamiento a la comunicación para la paz en las relaciones políticas, a partir de la observación de estos sucesos, de su impacto y del modo en que fueron abordados por los medios informativos.

 

La comunicación para la paz: elementos básicos

Para entender "comunicación para la paz", hablemos primero de "paz" y de "comunicación". ¿Qué es la paz? Ciertamente, "paz" es una de las palabras de mayor aceptación entre los seres humanos; es uno de los bienes más preciados. Pero cierto sentimiento de añoranza nos hace pensar que no la tenemos, que deseamos alcanzarla, pero que es lejana, incluso que es un estado utópico al cual jamás llegarán los seres humanos.

Si bien los seres humanos somos imperfectos, esto no implica no poder acceder a espacios, momentos, relaciones de paz. Por el contrario, el problema reside en ver a la "paz" como un fenómeno perfecto. Esta concepción epistemológica no nos permite reconocer la paz en nuestra historia, a nuestro alrededor, en nuestra cotidianidad. Y es que la paz, en sí misma, es un fenómeno imperfecto.

Francisco Muñoz define la paz como imperfecta, pues parte de la naturaleza conflictiva del ser humano, que fluctúa entre regulaciones violentas y pacíficas que activa a la hora de interactuar. La paz, al igual que la violencia, es una capacidad que depende de la voluntad de los seres humanos para potenciarse. En ese sentido, la paz imperfecta "[...] se corresponde con un ser humano tensionado, 'conflictivo', a veces violento, pero también altruista, cooperativo y solidario, sobre el que se pueden promover procesos de empoderamiento pacifista [...]" (Muñoz, 2001: 50-60).

Si entendemos la paz no como algo estático, sino como algo dinámico; no como algo externo, sino como algo propio; no como un estado que va a llegar, sino como una capacidad que poseemos los seres humanos y que podemos activar en cualquier momento para establecer relaciones de reconocimiento o para canalizar los conflictos por vías del diálogo y la concertación, entonces la paz se convierte en una herramienta al alcance de todos. La paz, así como la violencia, es una capacidad.

Para definir "comunicación" es necesario distinguir dicho concepto del de "información", ya que tienden a confundirse con frecuencia. Comunicar, según Javier Erro (2008: 7-11), significa poner en común, es un tema de actitudes, aptitudes y valores compartidos en el que se habla desde los sujetos y en donde no se transmiten mensajes sino valores. Por el contrario, la información se centra únicamente en la transmisión de mensajes y datos, es decir, el sujeto es desplazado del proceso.

El proceso de comunicación, como bien lo grafica Erro, es una cuestión de espacios y de climas, en donde el papel activo del sujeto es fundamental. Por el contrario, la información es una cuestión de flujos, de transmisión de datos, de canales por los que circula el mensaje y donde el sujeto pasa a jugar un rol prácticamente pasivo.

En ese sentido, la comunicación para la paz —concepto de data relativamente reciente— expresa la activación de capacidades comunicativas de los seres humanos para la potenciación de espacios, momentos y relaciones de paz. No obstante, al decir "comunicación para la paz" estaríamos cayendo casi en una redundancia, porque el acto de comunicarse representa en sí mismo un acto, un espacio, un canal de paz.

Al ser la comunicación un proceso donde el sujeto es el centro, comunicarse implica corresponsabilidad. De ahí que el primer elemento en la comunicación para la paz sea el de la performatividad, el cual consiste en comprender que la palabra genera compromiso: "Lo que te digo, te hago", porque la palabra, a diferencia de un contrato, no se ve pero queda internalizada en la mente y en el corazón de las personas. En ese sentido, Martínez Guzmán señala que: "[...] decir es hacernos cosas y comprendernos es captar la fuerza con que 'performamos' o hacemos, lo que nos hacemos, decimos y callamos [...] lo que nos caracteriza como seres humanos es precisamente esa performatividad [...]" (Martínez Guzmán, 2005: 82).

Por otra parte, otro elemento fundamental para establecer una comunicación para la paz es la llamada ética del discurso, es decir, reconocer al otro como un igual, como un interlocutor: "Yo soy como tú y tú eres como yo". Incluso ir más allá. Respetar a los menos capaces y empoderarlos. Esta ética es multidireccional e interdependiente, porque ninguna persona está capacitada en todos los ámbitos, y en eso todos somos iguales.

Un tercer elemento que agrega Adela Cortina, y que complementa la ética del discurso, es el de la razón cordial o sentimental. En este sentido, Cortina (2007: 221) señala que para tener lugar la comunicación necesita, más allá de un entendimiento y un reconocimiento común, un sentir común que permita a los interlocutores sintonizar con la compasión y la justicia a través de sus testimonios, narraciones e/o historias de vida. La razón cordial sería la empatía del sentimiento, o en palabras llanas se podría simbolizar en un "siento contigo". Es el deseo sincero de escuchar, de ser escuchado y de construir una comunicación, es decir, una compenetración corresponsable.

En ese sentido, un proceso de comunicación que incluya estos elementos, implica en sí mismo la potenciación de relaciones, espacios y momentos de paz. Estaríamos hablando de comunicación para la paz.

 

Del ¿Por qué no te callas? al Porque quiero escucharte

El sábado 10 de noviembre de 2007, alrededor de las 3:30 de la tarde (hora de España), recibí una llamada de mi madre desde Venezuela que, con voz de sorpresa, me decía: "Francisco José ha pasado algo insólito: Chávez estaba hablando en la Cumbre de presidentes y el Rey lo mandó a callar. Yo no lo podía creer. ¡Pon la tele!". Bueno, a pesar de que uno más o menos está acostumbrado a ver cosas curiosas y hasta raras en el mundo político, esto realmente se salía de los parámetros habituales. Y en efecto, cuando vi el avance en alguno de los canales de televisión española no podía creer lo que estaba viendo. Sabía que ese hecho no pasaría desapercibido.

Todo sucedió cuando en la última reunión plenaria de la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Santiago de Chile, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, pide la palabra para responder al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ante las reiteradas descalificaciones dirigidas hacia el ex presidente del gobierno de España, José María Aznar, donde lo acusaba de "fascista" y de ser uno de los responsables del golpe de Estado en contra su persona en abril de 2002. Cito algunos fragmentos de ese momento:

[...] Presidente Rodríguez Zapatero. Quiero expresar que en una mesa donde hay gobiernos democráticos, que representan a sus ciudadanos, en una comunidad iberoamericana, que tiene como principios esenciales el respeto, se puede estar en las antípodas de una posición ideológica —no seré yo el que esté cerca de las ideas de Aznar—, pero el ex presidente Aznar fue elegido por los españoles. Exijo... Exijo ese respeto, por una razón, además...

Presidente Chávez. Dígale a él (al ex presidente Aznar) que respete. Dígale lo mismo a él, presidente.

Rey Juan Carlos I. Tú... (señalando a Chávez con el dedo)

Presidente Rodríguez Zapatero. Por supuesto.

Presidente Chávez. Dígale lo mismo a él, porque anda irrespentando a Venezuela en todas partes...

Rey Juan Carlos I. Pero, ¡¿por qué no te callas?!

Presidente Rodríguez Zapatero. Un momentín... (increpando al Rey a esperar).

Presidenta Bachelet (de Chile). Por favor, no hagamos diálogo. Han tenido tiempo para plantear su posición. Presidente, termine.

Presidente Chávez. Podrá ser español el presidente Aznar, pero es un fascista y es un...

Presidente Rodríguez Zapatero. Presidente Hugo Chávez, creo que hay una esencia y es que, para respetar y para ser respetado, debemos procurar no caer en la descalificación....

Presidente Chávez. El gobierno de Venezuela se reserva el derecho a responder cualquier agresión en cualquier lugar, en cualquier espacio y en cualquier tono.

Presidente Rodríguez Zapatero. [...] se puede discrepar radicalmente de las ideas, denunciar las ideas, denunciar los comportamientos, sin caer en la descalificación. Nunca. Porque las formas dan el ser a las cosas. Y en ese sentido quiero expresar que es una buena forma de poder trabajar y entendernos en favor de nuestros pueblos, de nuestros pueblos, que nos respetemos, a los representantes democráticos. Y pido, presidenta Bachelet, que ésa sea una norma de conducta en un foro que representa a los ciudadanos. Que respetemos a todos los dirigentes, gobernantes y ex gobernantes de los países que formamos esta comunidad [...] Deseo que ése sea un código de conducta, hoy y mañana [...] (Video "El Rey a Chávez: '¿Por que no te callas?'", 2007: Youtube).

Ciertamente, a lo largo de su intervención, el presidente Zapatero hace permanentemente un llamado a las virtudes que deben privar en la diplomacia, la cual se refiere a las buenas formas de las relaciones entre personas y grupos, en este caso entre jefes de Estado, es decir, representantes de ciudadanos de diversos países. Según Muñoz (2004: 192), algunas de dichas virtudes son la veracidad, la precisión, la empatía, el buen carácter, la paciencia, la modestia, la lealtad, el diálogo y la comprensión, las cuales pueden potenciar el éxito de la interpelación entre dos o más Estados o naciones.

Aunque las pautas de la diplomacia actual fueron establecidas en la Convención de Viena en 1961, es una de las artes más antiguas del ser humano. Las Cumbres Internacionales de Jefes de Estado y de Gobierno son mecanismos relativamente recientes de las relaciones internacionales —cada vez más utilizados—, mediante los cuales los máximos representantes de los países buscan planificar y emprender acciones conjuntas, suscribir documentos con fines políticos, económicos, sociales, culturales, canalizar conflictos por vías pacíficas y activar mecanismos de cooperación (entre otros objetivos), donde se emplea (o se aspira el uso) de la diplomacia como forma preformativa, de diálogo, de interpelación y de comunicación para la paz.

No obstante, esta interpelación puntual en la Cumbre de Santiago de Chile fue un ejemplo de lo que no es comunicación para la paz. Veamos en este caso: ¿Qué puede considerarse como comunicación y que puede ser considerado simplemente información?

Si abordamos el contenido del hecho, nos damos cuenta de que, en principio, la razón performativa no es asumida por el presidente Chávez cuando se refiere despectivamente al ex presidente del gobierno español, José María Aznar, sin tomar en cuenta el llamado de respeto del actual mandatario José Luis Rodríguez Zapatero. Asimismo, esta razón no es tomada en consideración por el jefe de Estado español, el rey Juan Carlos I, cuando manda a callar al presidente Chávez. Tanto Hugo Chávez como Juan Carlos de Borbón no midieron que, mientras se decían, se hacían, y vaya que las consecuencias desprendidas a partir de allí para las relaciones España-Venezuela (incluso con Latinoamérica) se extendieron por un largo tiempo.

En cuanto a la razón discursiva, es decir, el reconocimiento del otro como un interlocutor válido e igual, podemos verla reflejada en ese respeto que el presidente Rodríguez Zapatero mostró hacia Chávez y que, a su vez, pidió reiteradamente lo mostrase hacia el ex presidente Aznar. La ética del discurso se observó en ese respeto que unos minutos más tarde mantendría el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en una intervención en la cual hizo denuncias importantes y defendió a su colega venezolano, sin perder el respeto hacia el otro, en este caso, hacia el presidente del gobierno español. La ética del discurso desapareció cuando el rey, desconociendo a Chávez como interlocutor válido, lo mandaba a callar.1

Por su parte, la razón cordial de la que nos habla Adela Cortina aparece cuando el presidente Rodríguez Zapatero se coloca empáticamente en el lugar de Chávez, reconociendo que su denuncia puede ser válida y subrayando sus diferencias con la conducta, las opiniones y las decisiones de Aznar. Pero, no obstante, destaca que todo ello es legítimo si la denuncia se hace sin caer en la descalificación: "[...] las formas dan el ser a las cosas [...]".

Finalmente, una frase que ha pasado desapercibida, en esa misma última reunión de mandatarios, ha sido la de la presidenta de Chile y presidenta de la Cumbre, Michelle Bachelet, quien, en medio de esta interpelación mal llevada, pidió "[...] por favor, no hagan diálogos [...]". Ante esto surge la pregunta, ¿y para que estaban los Jefes de Estado y de Gobierno en esa reunión si no era para hablar? Si no es allí, en ese escenario, ¿dónde pueden o deben hablar entonces? Quizás el problema no es dejar de hablar; el tema sería hablar pero con la intención de comunicarse. Una frase más oportuna de la presidenta hubiese sido, por ejemplo "[...] si van a hablar, por favor comuníquense, respétense [...]", es decir, reconózcanse (performativamente) y establezcan unos mínimos de cordialidad.

En ese sentido, de este intercambio, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, parece ser el dirigente que tenía más claro la forma en que se debía establecer una comunicación para la paz a través de la diplomacia, tanto por el mensaje que comunicó como por la manera en que lo comunicó. Desde el principió centró su interlocución en el sujeto y comprendió el significado y el peso de la palabra que compromete y genera consecuencias en el "otro" con el simple hecho de ser pronunciada; desde el principio reconoció tanto a Chávez (a pesar de sus descalificaciones) como a Aznar (a pesar de sus diferencias políticas e ideológicas) como interlocutores válidos y se colocó en los zapatos tanto del uno como del otro, en un ejercicio hasta de mediación.2

Por su parte, tanto el presidente Chávez como el rey Juan Carlos se concentraron sólo en el mensaje. El primero, porque su interés sólo se centró en la denuncia y no en las formas de decir las cosas y en el respeto de los tiempos y de "el otro". El segundo porque, independientemente de la denuncia que estaba manifestando el presidente Chávez, condenó la descalificación con una frase altamente ofensiva. Que diferente hubiese sido todo si el rey hubiese dicho: ¿Por qué no dejas hablar?, una frase también de cinco palabras que, quizá, ni siquiera justificaría este artículo. Es por ello que la actitud asumida y el discurso pronunciado por Rodríguez Zapatero fue crucial para regular el conflicto y evitar una escalada de violencia verbal que pudiese haber generado otras consecuencias diplomáticas mucho más serias.

Tanto el rey Juan Carlos como el presidente Chávez limitaron su intervención a informar, es decir, se ocuparon sólo de obtener el resultado; por el contrario, el presidente Rodríguez Zapatero, e incluso el presidente nicaragüense Daniel Ortega —a pesar de estar en posiciones encontradas— se preocuparon por comunicarse, se ocuparon del proceso y de mediar en el conflicto. Ambos ejercieron lo que Martínez Guzmán llama performatividad y, en consecuencia, generaron una comunicación para la paz.

¿Y por qué hicieron un ejercicio de performatividad? Porque ambos pidieron cuentas de cómo se hacían, decían o callaban las cosas entre gobiernos. ¿Y por qué generaron una comunicación para la paz? Porque optaron por potenciar sus capacidades dialógicas para la concertación y el entendimiento, y no sus capacidades destructivas para el desencuentro y la discordia. Es esa capacidad, precisamente, la que permite consensuar cómo reconstruimos el hacernos y decirnos las cosas para impulsar unas relaciones de paz.

 

Del ¿Por qué no te callas? al ¿Por qué me cuentas sólo una parte del todo y sólo de un modo?

A pesar de las intervenciones mediadoras de Rodríguez Zapatero y de Daniel Ortega, el conflicto político y diplomático generado a partir del ¿Por qué no te callas? tendría consecuencias que se extenderían en el tiempo. Habría de darse una interpelación mayor para su resolución.

Pero, más allá del hecho en sí y de sus implicaciones para unas relaciones diplomáticas de paz entre gobiernos, el tratamiento que los medios impresos y audiovisuales dieron a este suceso fue crucial para que de toda la Cumbre, de sus preparativos, de su desarrollo y de sus resultados, sólo nos quedara en la memoria el ¿Por qué no te callas?

Las preguntas que me hago son: ¿por qué de un evento de tres días de duración y más de un año de preparación, los medios sólo nos cuentan y destacan un fragmento de unos pocos minutos?, y ¿por qué los medios nos lo cuentan sólo desde una perspectiva, es decir, la violenta?

En cuanto a la primera pregunta, me apoyaré en las palabras de Javier Erro y Omar Rincón, dos intelectuales que vienen trabajando con el tema de la comunicación desde hace ya algún tiempo. En la actualidad vivimos en la sociedad informacional. Dicha sociedad, señala Erro (2008: 31), se caracteriza por la hegemonía de la imagen y de la experiencia audiovisual.

En este marco, dice Rincón (2006: 223), la televisión ha impuesto sus modos de narrar, interpelar y circular, domesticando otros ámbitos y canales de información y comunicación. Por ello la televisión gana, porque cuenta de una manera que le llega a la gente. La televisión ha domesticado a la gente. Lo que no se cuenta como se cuenta en la televisión difícilmente llega a un número importante de personas.

No obstante, al mismo tiempo, las mayorías han legitimado el espectáculo, aburridas —según Rincón— de razones que casi nada explican y de futuros que nunca llegan. Asegura Rincón que el imperio del entretenimiento es síntoma del fracaso del proyecto moderno.

Adicionalmente, señala Erro (2008: 37), "[...] si aburro me quedo sin nadie a quién comunicar mi mensaje [...]". En ese sentido, los medios audiovisuales y escritos se limitaron a contarnos este fragmento de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno porque, por ser un hecho particular con personajes políticos famosos, la situación sin lugar a dudas se tornaba diferente, fuera de lo común y, por lo tanto, seguro entretendría. Omar Rincón asegura que: "[...] Nuestra sociedad ha impuesto que hay que vivir como en una película, estamos en el reino del entretenimiento como una manera de relacionarse, un estilo de discutir, interactuar, expresarse y convivir, una estética popular [...]" (Rincón, 2006: 221).

Chávez y el rey Juan Carlos fueron noticia porque formaron parte de un show corto, pero lo suficientemente impactante para llegar a las masas. Rodríguez Zapatero y Daniel Ortega, en cambio, no fueron noticia porque su argumentación, apegada a la lógica de la comunicación y la performatividad, quedó fuera del show montado en la lógica de la sociedad de la información y el entretenimiento.

La pregunta sería ¿cómo hacer que interpelaciones como la de Rodríguez Zapatero o la de Daniel Ortega, en las cuales se observa un proceso de comunicación y performatividad que puede contribuir al entendimiento y la paz entre dos países, pueda ser noticia?, o más aún, ¿cómo lograr que lo que se acordó y la forma en que se discutió en la Cumbre cada uno de los 24 puntos de la declaración final sean noticia y lleguen a las mayorías? Javier Erro y Omar Rincón proponen contar, argumentar y expresar más a través del entretenimiento e ilustrar menos con palabras y discursos aburridos.

Después de indagar ¿por qué los medios nos contaron la Cumbre así? (sólo desde el ¿Por qué no te callas?), respondo lo siguiente: ¿por qué los medios nos lo contaron sólo así? (es decir, sólo desde una perspectiva: la violenta).

Para ello, como señalé en la introducción, examiné cuatro periódicos digitales durante los tres días siguientes a la generación del suceso en la Cumbre: dos de Venezuela y dos de España. Cada uno con diferentes tendencias políticas. El diario venezolano Tal Cual (opositor al gobierno del presidente Chávez), el diario venezolano VEA (partidario de Chávez), el diario español ABC (con una marcada tendencia de apoyo a la monarquía española) y el diario español El País (con tendencia al respaldo del gobierno socialista en España). Cuatro tendencias a fin de observar si pueden ilustrarnos un mismo hecho desde diferentes perspectivas.

Sin lugar a dudas, la lógica político partidista se ha montado en la ola de la sociedad de la información. Los políticos se valen de los medios para hacer llegar hoy sus mensajes, sus propuestas o al menos sus imágenes. Es quizá lo que algunos autores como Jesús Martín Barbero y Germán Rey (1999: 23) definen como el desencantamiento de la acción política y su mediatización publicitaria. Los políticos necesitan de diarios, canales de televisión, programas de radio y páginas de internet que los justifiquen permanentemente y los revitalicen en la mente de las masas. Si un político o un movimiento político o social impactan en los medios está vigente.

Para explicar esto, recurro a Auxiliadora Sales Gines (2006: 109 y 110), quien señala que los medios determinan aquello que es importante en la sociedad y aquello que no lo es. Pueden omitir colectivos o distorsionar su proyección, haciendo ver lo diverso como diferente. En este sentido, Sales Gines compara las categorías "diverso" y "diferente". La primera remite a una cualidad intrínseca del ser humano, la segunda corresponde a una valoración positiva o negativa que hacemos de la diversidad. La promoción de la diversidad genera encuentro e integración; la promoción de la diferencia genera violencia.

En ocasiones, el interés por proyectar las diferencias y no las diversidades en los medios puede venir de la mano de la ignorancia o de la de intereses económicos y/o políticos. En el caso del tratamiento de la noticia del ¿Por qué no te callas? de la Cumbre de Santiago de Chile, la transmisión de estos cuatro diarios pareció estar orientada fundamentalmente por intereses políticos y económicos que buscan destacar las diferencias más que las diversidades, el desencuentro más que el encuentro, polarizando a los ciudadanos entre partidarios y desafectos al presidente Hugo Chávez o al rey Juan Carlos I. Es decir, proyectaron mayormente las diferencias y en menor medida las diversidades, incubando en la población el germen de la incomunicación, el miedo y la violencia cultural, suscitando una polarización de la opinión pública de España y Venezuela y un incremento en la tensiones entre ambos gobiernos.

En primer lugar revisaré el diario Tal Cual que, entre el 12 y el 14 de noviembre de 2007 publicó un editorial, tres artículos de opinión y dos artículos informativos referente al ¿Por qué no te callas? Este periódico, con tiraje principalmente en las ciudades más importantes de Venezuela, es más característico por ser un medio de opinión que de información. De hecho, en mayor medida, la opinión viene acompañada de la noticia y no al revés. Su fuerte es el tema político. Su editor y director, Teodoro Petkoff, ha sido un actor político muy polémico en los últimos treinta años en el panorama político venezolano. Actualmente, es opositor al gobierno del presidente Chávez, y su línea editorial va en esta tónica. En general, en sus artículos, Tal Cual utilizó un lenguaje argumentativo pero bastante llano.

En cuanto al tratamiento de la noticia del ¿Por qué no te callas?, los artículos del diario Tal Cual hicieron énfasis en la crítica al presidente Chávez y al apoyo de la actitud de Rodríguez Zapatero, y en algunos casos a la del rey Juan Carlos. Si bien hay artículos que argumentan de una manera intersubjetiva la crítica a la intervención de Chávez, en otros la crítica ha sido más subjetiva que argumentada.

De los seis artículos, cuatro contribuyen a incrementar la escalada del conflicto, y sólo dos son artículos de opinión que no contribuyen a la violencia pero tampoco a la paz. Es decir, son artículos que adversan la actitud del presidente, pero utilizan la argumentación para fundamentar la crítica en un lenguaje no agresivo, con lo cual, creo, no contribuyen a incrementar la escalada del conflicto.

Por su parte, el diario VEA, partidario de la gestión de Chávez, publicó entre el 12 y el 14 de noviembre de 2007 dos artículos informativos y dos de opinión referidos a la noticia. Al igual que el diario Tal Cual, el VEA es más característico por ser un medio de opinión que de información. La opinión suele venir acompañada de la noticia y no al contrario. Su fuerte también es el tema político. Su editor, Guillermo García Ponce, también ha sido una figura política en los últimos cincuenta años y actualmente respalda el proyecto liderado por el presidente Chávez.

En cuanto al tratamiento de la noticia, los artículos del VEA y el propio periódico hicieron énfasis en condenar la conducta del rey Juan Carlos y en aplaudir la actitud y el discurso de protesta asumido por el presidente Chávez en la Cumbre. De hecho, en dos artículos se utilizan fragmentos de opiniones de lectores que enviaron su protesta al diario a fin de que fuesen publicadas. En ese sentido, el uso del lenguaje es bastante llano. Sin embargo, llama la atención que sólo en el día 13 es cuando comienzan a cubrir la noticia con fuerza.3

De los cuatro artículos del VEA, tres contribuyen a incrementar la escalada del conflicto entre Venezuela y España, pero uno de ellos contribuye, en mi opinión, a la paz. Es un artículo informativo donde Chávez denuncia una conspiración internacional de los medios en su contra. No obstante, a pesar de la denuncia, al final la idea se centra en que Venezuela no desea ningún tipo de conflicto con España.

Por su parte, el diario español ABC, favorable a la institución de la monarquía en España, publicó entre el 11 y el 13 de noviembre pasado, diez artículos informativos y trece de opinión. En comparación con los otros periódicos, el ABC fue el que emprendió una campaña más agresiva, un total de veinticuatro artículos en sólo tres días para darle tratamiento al ¿Por qué no te callas?

Y es que al ser una noticia donde el rey fue el protagonista y cuya frase de pocas palabras provocó toda una serie de inconvenientes para la política exterior de España, era necesario emprender una campaña para justificar dichas palabras. En cuanto a éstas y la actuación de Chávez en la reunión, si bien ocasionaron importantes consecuencias tanto en los seguidores del presidente como en sus detractores,4 la noticia no fue tan impactante, porque el Jefe de Estado venezolano tiene impacto mediático casi de manera permanente por sus polémicas declaraciones en foros nacionales e internacionales. Por el contrario, el rey Juan Carlos I, tradicionalmente limitado a la cobertura mediática de su acción pública en los oficios de su cargo y de la monarquía, generó mucho más impacto al ser protagonista de esta situación.

En el caso de los artículos del ABC, la mayoría apoyó y justificó de forma irrestricta la conducta y las palabras del rey Juan Carlos en la última Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, con una amplia e intensa cobertura. En muy pocos artículos se reflejaron las voces de los sectores políticos españoles que se pronunciaron en contra de la actitud del monarca. En la mayoría se utilizaron adjetivos descalificatorios hacia el presidente Chávez y el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, que peligrosamente podrían rayar en el racismo o la discriminación, sobre todo en los artículos de opinión.

De los veinticuatro artículos publicados por el ABC, sólo dos contribuían a la paz y la comunicación entre Venezuela y España, y otros cuatro, si bien no incrementaban la escalada del conflicto, tampoco aportaban nada sustancial a la paz entre ambos países.

El primer artículo que en mi opinión contribuye a la paz es el del 13 de noviembre, de la agencia LP de Chile, en el cual se condena la descalificación como práctica y se reconoce que el rey es la figura más importante de la democracia en España, según el gobierno chileno. El otro artículo que contribuye a la paz es de la misma fecha, reseñado por la agencia EFE. Allí, el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, explica que el incidente con el gobierno de Venezuela no debería afectar las relaciones entre ambos países ni los proyectos en los que trabajan conjuntamente. Asimismo, se incluyen fuertes declaraciones del presidente venezolano, pero en las que se refleja un ánimo para zanjar las diferencias. Vale destacar que los dos artículos que coadyuvan a la paz son de fuentes distintas al propio periódico ABC.

Finalmente, el diario español El País, publicó entre el 11 y el 13 de noviembre pasado siete artículos informativos y un editorial respecto a la noticia.5 De éstos, sólo uno contribuye a alimentar la escalada del conflicto entre el gobierno de España y Venezuela. Los demás si bien no aportan a la paz entre gobiernos, podrían contribuir a fomentar la comunicación y el reencuentro entre los españoles.

La línea editorial de El País rescata la actuación del presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, y el reconocimiento del ex presidente Aznar hacia la defensa realizada tanto por el rey como por Rodríguez Zapatero en el foro. Si bien no aplaude la actitud del rey Juan Carlos, la justifica en diversas ocasiones. Vale destacar el énfasis puesto en el reconocimiento de que situaciones como la del ¿Por qué no te callas? han sucedido por las divisiones al interior del Estado español y por algunas actuaciones irresponsables como la del ex presidente Aznar, que repercuten de manera determinante en el exterior.

Si bien es cierto que los medios de información escritos, como los diarios que he examinado en este trabajo, tienen cada día más demanda en su versión digital, siguen siendo medios a los que sólo acceden grupos importantes pero minoritarios. Ya no sólo por la limitación de saber leer o no, o la limitación de tener acceso a internet. Simplemente, a mucha gente no le interesa lo que allí se dice. La televisión, sin lugar a dudas, ocupa el puesto de preferencia de las mayorías. Esto ha hecho que los medios agreguen cada vez más fotografías, colores y videos en sus versiones impresas y digitales. Es el imperio de la imagen acompañada por la palabra.

De los cuatro periódicos examinados, tanto el ABC, el Tal Cual y El País, disponen de gran cantidad de imágenes, enlaces y videos, con los cuales el lector o el visor pueden interactuar. Por el contrario, el periódico VEA tiene algunos problemas en su página web que dificultan la disposición de más información.

Luego de ver, de una manera bastante somera la cobertura hecha por estos cuatro medios escritos en versión digital, volvemos a Sales Gines, y confirmamos que la transmisión del hecho se ha centrado, en mayor medida, en la información y no en la comunicación, en destacar las diferencias y no la diversidad, en resaltar la violencia y no los puntos de encuentros. A excepción, quizá, del diario El País, cuya cobertura del hecho fue mucho más intersubjetiva y moderada, los otros periódicos actuaron más como tribunas mediáticas de intereses políticos que como medios informativos.

¿Acaso la violencia es más atractiva que la paz?, ¿será porque la paz, al ser cotidiana (puesto que la mayor parte de nuestros conflictos se regulan diariamente por vías pacíficas), pierde interés, y la violencia, al ser excepcional, gana atractivo?

Francisco Muñoz plantea la necesidad de dar un giro epistemológico en la forma como reconocemos la realidad, yendo de los enfoques prominentemente violentos hacia unos más pacíficos, pues la paz —a diferencia de la violencia— es cotidiana. Este concepto es tomado por Martínez Guzmán (2004: 411-413), quien lo entiende como el cambio de perspectiva en la forma de conocer y pensar en Occidente: abandonar el paradigma dominante que parte del etnocentrismo y del maniqueísmo, y comenzar a pensar desde la paz y no desde la violencia, desde la ética del discurso y no desde la imposición.

Esa es tal vez la explicación del por qué nos lo contaron sólo de una manera. Es necesario dar un giro epistemológico que nos permita equilibrar el enfoque violentológico que tenemos de los conflictos a partir de una visión irenológica. Un giro que en los medios impresos y audiovisuales se hace urgente, más aún, si han hecho del enfoque violentológico un fenómeno impactante y de entretenimiento para la población.

 

Del ¿Por qué no te callas? al ¿Por qué no vamos a la playa?

Tras más de nueve meses de tensas relaciones entre los jefes de Estado de Venezuela y España, el 25 de julio de 2008, el presidente Chávez y el rey Juan Carlos, acompañados de sus respectivos cancilleres y embajadores, tuvieron un nuevo encuentro. Esta vez en el Palacio de Miravent, en Palma de Mallorca.

Por mi parte, ya en Venezuela, me mantuve expectante ante tal acontecimiento para las relaciones entre ambos países. Todo estaba dispuesto para que este encuentro fuese distinto al encontronazo que habían tenido los dos políticos en Santiago de Chile. La idea era que este encuentro sirviera de mediación para la regulación pacífica del conflicto. Pero, ¿tendría el mismo impacto mediático que el anterior encuentro?

Al llegar a España proveniente de Portugal, Chávez expresó a los periodistas que lo esperaban una frase de buenos augurios e intenciones "[...] venimos con la mano tendida y con el corazón desbordado de afectos [...]" (Diario digital El País, 25 de julio de 2008).

El apretón de manos y el cordial abrazo del rey y el presidente Chávez, a las puertas del palacio veraniego, significó la normalización de las relaciones entre los dos países. Este sencillo gesto permitió que aquel incidente quedara en el recuerdo como una anécdota desafortunada y no como el día en que se inició una escalada de conflicto entre España y Venezuela. En esta ocasión, tanto el presidente Chávez como el rey Juan Carlos decidieron cambiar los códigos de su interacción a fin de lograr "comunicarse".

En este encuentro se observa, en primer lugar, la razón cordial de la que nos habla Adela Cortina. Ya desde el comienzo, el presidente Chávez le manifiesta al rey su sensación de placer al señalar que Mallorca "[...] parece el Caribe [...]" [por el fuerte calor que hacía ese día] y dijo sentirse "[...] como si estuviera en Cuba, Jamaica o Margarita [...]"; tras lo cual, le preguntó al rey "[...]¿Por qué no vamos a la playa? [...]" (Diario digital El País, 25 de julio de 2008).

Esta frase provocó risas, tanto en el monarca español como en el resto de la comitiva. Sin embargo, ¿había sido intencionada esta frase?, ¿era una manera de Chávez de responder al rey con una frase mediática y coloquial similar al ¿Por qué no te callas?, pero en busca de un reencuentro? Lo cierto es que con esta frase el ambiente se distendió y se abrió paso a un cambio en las "formas", de las que tanto habló el presidente Rodríguez Zapatero en la reunión de Santiago de Chile.

Asimismo, la razón discursiva estuvo presente en la actitud de ambas personalidades. Tanto el rey como el presidente sostuvieron una reunión por casi una hora, con lo cual se trataron como iguales, en un ambiente de respeto.

Esto se demuestra en las impresiones que la reunión le dejó a Chávez, quien a su salida dijo que el encuentro "[...] fue maravilloso, de chistes, de bromas, de recuerdos, de planes para el futuro. Hablamos de temas muy importantes, el tema energético, el de la Directiva de Retorno y las inquietudes que ha causado en América Latina el tema del bicentenario de las independencias [...]" (Diario digital El Mundo, 25 de julio de 2008).

Igualmente, la razón performativa, de la cual nos habla Martínez Guzmán y en la que lo que nos decimos y hacemos y la forma en que lo decimos o hacemos tiene consecuencias sobre el "otro", fue tomada en cuenta esta vez por los jefes de Estado.

De hecho, al final de reunión, el presidente Chávez comentó que el rey, para dejar este incidente como algo anecdótico ya superado, le había regalado una camiseta con la famosa frase ¿Por qué no te callas?, señalando "[...] el Rey es un señor muy travieso, hace travesuras, y entonces me dijo te voy a hacer un regalo [...]", y explicó que "[...] me lo había guardado desde hace meses [...]" (Diario digital El Mundo, 25 de julio de 2008). Chávez le dijo al monarca: "[...] creo que usted me debe algo de dinerito [...]", haciendo alusión en tono de broma a los derechos de autor sobre la frase.6

Finalmente, la razón cordial volvió a sellar el encuentro. El presidente Chávez comentó, en una entrevista con Televisión Española posterior a la reunión, que "[...] el rey y yo, Juan Carlos y yo, siempre hemos sido buenos amigos, siempre, todos estos diez años que llevamos compartiendo funciones de jefe de Estado [...]". Explicó que desde la primera vez que vino a España, cuando era todavía presidente electo de Venezuela, "[...] comenzó una franca amistad [...]" (Diario digital El Mundo, 25 de julio de 2008).

No sabemos si fue el sol, la arena o el mar de Mallorca, pero lo cierto es que el encuentro que sostuvieron ambos esa mañana —durante aproximadamente una hora— sirvió de "mediación" para potenciar nuevas instancias pacíficas entre ambos países.

Tal como las define Francisco Muñoz y Beatriz Molina Rueda, las "mediaciones" son aquellas situaciones intermedias en las que se reconocen los proyectos, los intereses, las necesidades y las percepciones de los actores; es decir, cierto intervalo o espacio físico, temporal o causal en donde deja de producirse determinada acción y se dinamizan otras. Las mediaciones pueden ser concebidas, entonces, como espacios de interacción entre paz y violencia en diversas dimensiones (Muñoz y Molina Rueda, 2003: 40). No obstante, tal y como destaca Muñoz: "[...] lo más importante es que tales mediaciones terminan por influir en el transcurso de los acontecimientos, de manera que el discurrir de los hechos depende en gran medida de todo este tipo de mediaciones" (Muñoz, 2001: 50-60).

A partir de allí, las relaciones entre Venezuela y España mejoraron. Tanto Chávez como Rodríguez Zapatero sostuvieron ese mismo día una reunión institucional de trabajo para tratar temas de interés bilateral.

Ciertamente, y aunque el ambiente veraniego de Mallorca pudo haber facilitado que el encuentro haya sido más relajado, más "playero", la verdad es que el cambio en la tónica de interpelación mutua entre el presidente Chávez y el rey Juan Carlos dependió necesariamente de la potenciación voluntaria que ambas personalidades y sus cancillerías decidieron hacer de sus capacidades para comunicarse para la paz.

La paz, al igual que la violencia, es un asunto de capacidades potenciadas. La paz es la regulación de los conflictos por vías pacíficas, pero esto no es producto de la casualidad sino de la decisión voluntaria de las partes de utilizar las capacidades para hacer las paces, para comunicarse, para encontrarse.

Hoy, la frase del rey Juan Carlos al presidente Chávez sigue estando en la memoria colectiva de la población de España y Venezuela. Por fortuna, las consecuencias negativas que dicha interpelación generó han sido resueltas. Ahora nos quedamos sólo con el recuerdo de este hecho como nota anecdótica de las relaciones entre esas figuras políticas. Este conflicto entre Chávez y el rey, que lamentablemente traspasó hacia las sociedades de ambos países, tuvo un final feliz. Sin embargo, no siempre es así.

No obstante, la cobertura de este reencuentro, a pesar de su trascendencia y de haber sido relativamente jovial y coloquial, no tuvo el peso mediático que casi nueve meses antes tuvo el ¿Por qué no te callas? de Santiago de Chile.

De hecho, al examinar las versiones digitales de los diarios españoles ABC y El País, del 25 y 26 de julio de 2008, sólo se observan dos artículos en cada uno. En ambos, uno de los artículos tiende a dar por superado el incidente entre los jefes de Estado. En los otros, el tono es suspicaz: mientras que en el ABC se habla de una rehabilitación de Chávez después del encuentro; en El País se habla de que los 200 mil barriles de petróleo que Venezuela venderá a España son la verdadera reconciliación. Además, este diario resalta en otro artículo los desencuentros de Chávez con otras figuras políticas a lo largo de su mandato. Asimismo, en Venezuela, dicho reencuentro no el tuvo impacto y la cobertura que generó su antecesor.7

Me sentí un poco defraudado porque parecía que los medios, de diversas tendencias, esperaban que esta situación no se solucionara. Un simple reencuentro no los satisfizo.

Este encuentro, que ayudó a crear puentes, no fue tan atractivo para los medios desde el punto de vista del entretenimiento y por eso no se resaltó tanto; pero ¿por qué?, ¿qué quiere decirnos esto?, ¿que no basta sólo con entretener sino que es necesario que el suceso sea violento (las "diferencias" de las que nos habla Sales Gines) para que la noticia sea resaltada? No pretendo responder a esta pregunta en el presente artículo, pero ciertamente esto nos podría aportar una serie de reflexiones para comprender no sólo cómo nos gusta que nos cuenten las noticias, sino qué tipo de noticias preferimos que nos cuenten.

Los medios informativos tienen mucha responsabilidad en esta situación, pues más allá de comunicar, en ocasiones se enfocan en la difusión de mensajes tendenciosos. Y, más grave aún, al soler contar las noticias tendientes a la paz o a la concordia de manera "aburrida" y con poca cobertura, y las noticias tendientes a la violencia o al desencuentro de manera "impactante" y con mucha cobertura, pareciera que nos acostumbran a esperar morbosamente nuestra cuota de entretenimiento violento y disgregador.

Si sólo se busca entretener, entonces tampoco se comunica. La cuestión es buscar nuevas maneras de comunicar para la paz sin aburrir. Comunicar no es entretener y, aunque puede ser una parte importante, no es la fundamental. Es necesario que en ese proceso, más allá del entretenimiento, esté la voluntad de comunicar. Y comunicar es crear puentes para el acercamiento, es valorar las diversidades pero no enfatizar las diferencias.

Y esto no quiere decir ser aburrido, sino equilibrar la cobertura informativa y la forma entretenida de contar los hechos orientados hacia la paz, el encuentro y la comunicación frente a aquellos hechos relacionados con la violencia y el desencuentro. Es dar un giro epistemológico y comunicacional para la paz.

Observemos en la parte final del artículo el cuadro comparativo de la cobertura de las interpelaciones entre el presidente de Venezuela Hugo Chávez y el rey de España Juan Carlos I de Borbón entre noviembre 2007 y julio 2008.

Sobre el primer encuentro entre Chávez y Juan Carlos I, 65% de los artículos tendió a contribuir con el incremento de la escalada del conflicto violento (por el estilo utilizado, la forma tendenciosa de redacción y por resaltar las diferencias y no las diversidades); mientras que apenas 5% coadyuvó de algún modo a promover un enfoque distinto del conflicto en su regulación y resolución.

Por su parte, el encuentro de 2008, que resolvió pacíficamente el conflicto entre ambas autoridades, con consecuencias sobre la regularización de las relaciones entre sus países, fue cubierto de una manera muy escueta por los medios analizados. De hecho, y aunque no se pudo disponer de los artículos de los diarios venezolanos Tal Cual y VEA, el número de referencias sobre la noticia descendió dramáticamente.

Si tomamos solamente los dos diarios españoles, podremos observar que sobre la primera noticia 30 artículos hicieron referencia al hecho, mientras que sobre la segunda sólo lo hicieron cuatro. De ellos sólo dos fueron tendientes a resaltar el hecho de que ambas autoridades resolvieron sus diferencias por caminos pacíficos.

Hugo Chávez y Juan Carlos I dieron un ejemplo de potenciación de sus capacidades para la paz y la reconciliación, un ejemplo de comunicación para la paz, el 25 de julio de 2008. No obstante, los medios no hicieron su parte, al comunicar de manera ineficaz, aburrida y escueta esta noticia. Definitivamente, las "formas" dan el ser a las cosas pero, más aún, cuando se resaltan unas formas más que otras.

 

A modo de conclusión / valoración personal

A partir de esta pequeña investigación podemos establecer cuatro conclusiones generales. Primero, si algo nos queda claro es que en la comunicación el proceso, el cómo se dicen las cosas y el cómo se escucha es crucial: las formas dan el ser a las cosas. En próximos foros internacionales, ¿qué es necesario internalizar para que situaciones como la del ¿Por qué no te callas? no se vuelvan a repetir? La televisión seguirá estando presente, cada vez con más tecnología y acceso, por lo que cualquier detalle que salte fuera de lo común será cubierto, y sus consecuencias serán impredecibles.

Desde el punto de vista de los mandatarios, sería necesario que comprendieran que las Cumbres son espacios políticos muy valiosos para el encuentro entre ciudadanos que representan a otros ciudadanos. A la hora de dialogar es necesario que dichos representantes tengan la disposición de comunicarse utilizando la diplomacia en el buen sentido de la palabra, no sólo enviando un mensaje que el "otro" verá cómo resuelve. Si es necesario hay que discutir, dialogar, interpelar y comunicar (llegar a lo común), incluso lejos de la prensa, "fuera de cámaras".

En segundo lugar, siendo la intención de una Cumbre informar y empoderar a la gente de los aspectos y elementos desprendidos de los acuerdos finales, es esencial innovar en la forma de transmitir el mensaje que interesa brindarse. Como diría Omar Rincón, es necesario comunicar entreteniendo. Es decir, empoderar a la gente del conocimiento de todos aquellos aspectos y elementos desprendidos del documento final de la Cumbre, pero de una manera que le quede vivo en el corazón.

Así como el ¿Por qué no te callas? se transmitió y se mantiene vivo en las mentes de las personas, se debe hacer lo mismo con noticias como, por ejemplo, la reconciliación del ¿Por qué no vamos a la playa? del rey Juan Carlos y el presidente Chávez; sería una tarea crucial para equilibrar el desfase epistemológico que tenemos entre paz y violencia. Es fundamental que la comunicación para la paz se maneje en los códigos de la sociedad informacional, para que noticias de este ámbito sean escuchadas. En esta labor es indispensable el papel del periodismo para la paz, a fin de contribuir a que los medios valoren cada vez más dichas noticias como hechos de un profundo impacto en la población.

Recuperar la comunicación en el ámbito de la sociedad informacional no es tarea fácil, pero es un reto que debemos asumir con el mayor compromiso. El ¿Por qué no te callas? fue la transmisión de un momento de violencia verbal; la tarea es comunicar momentos de paz con el mismo impacto que generó esta noticia y a partir de allí generar concientización. Porque los medios son hoy el principal medio socializador.

En tercer lugar, hay que reconocer que aún se observa a la paz como un estado final y estático de "no conflicto", es decir, un fenómeno lejano y aburrido. Sin embargo, la definición que hacen Muñoz y Molina Rueda (2003: 36 y 37) es mucho más realista y cercana, entendiendo a la paz como un proceso inacabado y en constante formación. En ese sentido, los medios podrían contribuir mucho más con la promoción de una paz más cercana e imperfecta para los seres humanos, que, sin lugar a dudas, somos imperfectos. El reto comunicacional sería traducir esa paz imperfecta en los códigos de la sociedad de la información. Que la paz sea noticia, que la comunicación para la paz sea noticia.

Por ejemplo, el propio día 12 de noviembre, cuando los medios daban cobertura masiva al ¿Por qué no te callas?, sucedieron dos hechos que tanto en Venezuela como en España podrían ser considerados momentos de paz. En Venezuela, el ex presidente socialcristiano Luis Herrera Campins y uno de los líderes de la llamada "Cuarta República", contra la que se levantó Hugo Chávez, moría en la ciudad de Caracas, víctima de un cáncer. De manera inesperada tanto el gobierno como la oposición (hoy muy divididas por la coyuntura política nacional) se unieron para conmemorar el último adiós a este dirigente venezolano. Se le rindieron honores de Jefe de Estado. No obstante, la noticia fue muy poco cubierta por los medios impresos y audiovisuales.

Por otra parte, en España, el ex presidente José María Aznar, llamaba telefónicamente a Rodríguez Zapatero, para agradecerle la defensa que había hecho de su persona en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile. No obstante, este momento, que fue hecho público por el propio presidente del gobierno y que debió servir para limar asperezas entre gobierno y oposición, fue tergiversado por los sectores políticos más radicales. Su cobertura e importancia fueron relegadas a un segundo plano.

En cuarto lugar, como sociedad, es necesario prestar atención al porqué sólo nos cuentan las cosas de una manera. Lo que vimos en los cuatro periódicos que analizamos es una parte de la realidad, relatada desde una perspectiva y enfatizando primordialmente las diferencias y la violencia. Parte del desencantamiento de la política ha hecho que los políticos deban valerse de los medios para estar vigentes.

Un trozo de la responsabilidad de la sociedad es no dejarse tratar y estar como una audiencia pasiva y acrítica o, peor aún, como una audiencia ávida de morbosidad violenta. Es necesario reasumir un rol activo como ciudadanía que exija a los medios una responsabilidad social y que nos comuniquen más perspectivas de una realidad. Es la clave para construir una sociedad de paz, si eso es realmente lo que queremos.

Así que cuando queramos decir frases violentas como el ¿Por qué no te callas?, recordemos el famoso incidente y sus consecuencias. En cambio, hagamos una propuesta pacífica como un ¿Por qué no vamos a...?, para garantizar que en nuestra interacción nos comuniquemos y seamos permanentemente promotores de una cultura para la paz.

 

Anexo

 Cuad 1

Bibliografía

Cortina, Adela (2007), "Capítulo 9. Los principios de una Ethica Cordis", en Ética de la razón cordial. Educar en la ciudadanía en el siglo XXI, Oviedo: Nobel.

Martín Barbero, Jesús y Germán Rey (1999), Los ejercicios del ver. Hegemonía audiovisual y ficción televisiva, Barcelona: Gedisa.

Martínez Guzmán, Vicent (2004), "Epistemologías para la paz", en López Martínez, Mario [ed.], Enciclopedia de Paz y Conflictos, Granada: Universidad de Granada, Instituto de la Paz y los Conflictos, Colección Eirene.

Martínez Guzmán, Vicent (2005), "Filosofía e Investigación para la Paz", en Tiempo de Paz, núm. 78, Madrid.

Muñoz, Francisco (2001), "La paz imperfecta en un mundo en conflicto", en Muñoz, Francisco [ed.], La paz imperfecta, Granada: Universidad de Granada.

Muñoz, Francisco (2004), "Regulación y prevención de conflictos", en Molina Rueda, Beatriz y Francisco Muñoz [eds.], Manual de Paz y Conflictos, Granada: Universidad de Granada. Colección Eirene (edición especial).

Muñoz, Francisco A. y Beatriz Molina Rueda (2003), "Estudios e Investigación de la Paz", en Actas del I Congreso Hispanoamericano de Educación y Cultura de Paz, Granada: Universidad de Granada.

Rincón, Omar (2006), "Conclusiones: ¡Cuéntame, no me ilustres!", en Narrativas mediáticas. O cómo se cuenta la sociedad del entretenimiento, Barcelona: Gedisa.

Sales Gines, Auxiliadora (2006), "La diversidad en los medios de comunicación: una perspectiva educativa", en Gámez Fuentes, Ma. José y Eloísa Nos Aldás [eds.], Medios de comunicación y solidaridad: reflexiones en torno a la (des)articulación social, Castellón: Publicacions de la Universitat Jaume I.

 

Recursos electrónicos

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Diario El Mundo (25-07-2008). Versión digital, Madrid. Disponible en: World Wide Web: http://www.elmundo.es/elmundo/2008/07/25/espana/1216952092.html [20 de mayo de 2009].

Diario El País (Del 11 al 13-11-2007 y 25-07-2008). Versión digital, Madrid: Disponible en: World Wide Web: http://www.elpais.com/articulo/espana/apreton/manos/camiseta/sellan/reconciliacion/Rey/Chavez/elpeputec/20080725elpepunac_2/Tes [27 de enero de 2008 y 20 de mayo de 2009].

Diario Tal Cual (Del 11 al 13-11-2007). Versión digital, Caracas. Disponible en: World Wide Web: http://www.talcualdigital.com/index.html [27 de enero de 2008].

Diario VEA (Del 11 al 13-11-2007). Versión digital, Caracas. Disponible en: World Wide Web: http://www.diariovea.com.ve [27 de enero de 2008].

Erro, Javier (2008), Comunicación para la paz: ¿Una comunicación para la solidaridad en la sociedad del entretenimiento?, Castellón: Presentación en formato Power Point, Universidad Jaume I.

Video (2007), El Rey a Chávez: "¿Por que no te callas?", Santiago de Chile. Disponible en: World Wide Web: http://www.youtube.com/watch?v=3SMhrQZdABc

 

Notas

1 Esto sin contar el momento en que el rey abandona la sala de la plenaria durante la intervención del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. No obstante, por motivos de extensión del trabajo no abordaré este suceso en el presente estudio.

2 Este aspecto es interesante, ya que a pesar de ser el representante de una de las partes (Estado español), Rodríguez Zapatero priorizó la salud de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Sin embargo, como suele ocurrir con quienes buscan crear puentes de comunicación, tanto los sectores radicales de España como los de Venezuela no aplaudieron esta actitud. A los primeros les pareció un discurso tardío y blandengue, y a los segundos les pareció inesperado y hasta ilógico.

3 El diario español El País, en alguno de sus artículos, manifiesta su extrañeza ante la no cobertura de la noticia el día 12 de noviembre por parte del VEA.

4 El Por qué no te callas generó sendas movilizaciones en la ciudad de Caracas una semana después del hecho, tanto de seguidores como de detractores de Chávez.

5 Recordemos que se examinaron las versiones digitales de estos cuatro diarios entre el 11 y 13 de noviembre de 2009.

6 Curiosamente, si bien Chávez se comprometió a no revelar quién había regalado previamente la camiseta al monarca, hoy se comenta que fue el ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

7 No se pudo obtener las versiones de los diarios digitales venezolanos Tal Cual y VEA de esta fecha por razones tecnológicas de acceso a la información.

 

Información sobre el autor

Francisco José Alfaro Pareja. Es Máster Internacional en Estudios de Paz, Conflictos y Desarrollo, y actual cursante del Doctorado (Universitat Jaume I de Castelló, España); es Magíster Scienciarium en Historia de Venezuela (Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela); tutor en Venezuela de la Cátedera UNESCO de Filosofía para la Paz, de la Universitat Jaume I de Castelló. Sus líneas de investigación son: historia de la paz y los conflictos políticos en Venezuela, y mediación en conflictos políticos. Publicaciones recientes: "El 'problema' de la migración? Del discurso de la 'sospecha' y del 'sueño' a una visión pacífica, compleja e imperfecta de este fenómeno", en Migraciones, conflictos y cultura de paz, México: Bonobos Editores (2009); "Los encuentros de Trujillo y Santa Ana en 1820", en Montalbán, núm. 41, mayo, Caracas (2008); "Recreando El Recreo: relato histórico acerca de la recreación en esta parroquia caraqueña", en Tierra Firme, vol. XXV, núm. 99, julio-septiembre, Caracas (2007).

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Convergencia Revista de Ciencias Sociales, año 24, número 74, mayo-agosto 2017, es una publicación cuatrimestral editada por la Universidad Autónoma del Estado de México, a través del Centro de Investigación y Estudios Avanzados en Ciencias Políticas y Administración Pública de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Cerro de Coatepec s/n, Ciudad Universitaria, C.P. 50100, Toluca, Estado de México. Tel. +(52 722) 2159280 y 2150494 ext. 206. http://convergencia.uaemex.mx, convergenciarevista.uaemex@gmail.com. Editora responsable: Guillermina Díaz Pérez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2016-021513014800203, ISSN electrónico: 2448-5799, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Verónica Hernández Sánchez, fecha de la última modificación: 27 de abril de 2017

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